La más reciente entrega de la emblemática saga Resident Evil ha salido finalmente a la luz. Y no, no ha decepcionado. Mientras varios sitios especializados e influencers lo celebran como un regreso sólido a las raíces, otros medios un poquito más estrictos o rigurosos lo han castigado con puntuaciones severas. Sin embargo, tras recorrer sus pasillos, sobrevivir a sus criaturas y enfrentar sus decisiones morales, podemos decirlo sin rodeos: estamos ante uno de los mejores Resident de la saga.
Lejos de experimentar con tramas cercanas a la fantasía o historias poco inspiradas, Requiem se siente como una continuación directa del ADN clásico. Incluso funciona como una especie de carta de disculpa narrativa por parte del fundador de Umbrella Oswell E. Spencer: por lo sucedido en el pasado, por lo que está ocurriendo ahora y, quizá, como preparación para lo que vendrá.

Jugabilidad: dos mundos, una misma pesadilla
El juego castiga la falta de precisión y premia la sangre fría. Fallar disparos o no dominar el parry puede costarte la vida en cuestión de segundos. Los enemigos base recuerdan en contundencia y resistencia a los de Resident Evil 7, auténticas esponjas de balas que no vienen a negociar.
La variedad de armas no alcanza el nivel casi enciclopédico de Resident Evil 5, donde cada categoría ofrecía múltiples opciones, pero tampoco encasilla al jugador a un único recurso o arma por tipo. Hay margen para elegir, pero no para confiarse.
En cuanto a estructura, el título parece dividirse en dos experiencias dentro del mismo juego. Con Grace, la jugabilidad se apega al enfoque de supervivencia visto en Resident Evil 7 y Resident Evil Village que es un tipo de cámara en primera persona y que se apega más a esa inmersión directa al terror . Con Leon S. Kennedy, en cambio, el ritmo se inclina hacia la acción más dinámica, evocando sensaciones de Resident Evil 4 e incluso del polémico Resident Evil 6. Y no, eso no es algo negativo: obliga al jugador a salir de su zona de confort y adaptarse. Aquí no se viene a estar cómodo; se viene a sobrevivir.
La motosierra, por su parte, está bien penalizada. Sus movimientos exagerados y el desgaste que implica usarla evitan que el juego se convierta en un festival al estilo Doom. Aquí la violencia tiene costo.
Exploración: recompensa… o sentencia

Requiem recompensa la exploración, pero también puede castigarla con crueldad quirúrgica. Es común encontrar recursos valiosos en habitaciones opcionales o edificios secundarios. Sin embargo, en más de una ocasión, esa búsqueda desesperada de munición o una cura termina con la pantalla de “You Died” tras la aparición repentina de tres o cuatro enemigos en espacios reducidos. Curiosear tiene premio… y una factura de alto costo.
El Resident más oscuro
No es exageración afirmar que estamos ante el Resident más oscuro de la saga. Muchas zonas son prácticamente invisibles sin el uso constante de la linterna. En pantallas OLED, la experiencia es casi literal: parecerá que el monitor está apagado. Y en esa negrura absoluta, el susto no avisa; simplemente sucede.
Apartado técnico: luces exquisitas, sombras letales
El motor gráfico luce más pulido y trabajado. Aún no alcanza el nivel de producciones más ambiciosas, pero la mejora respecto a entregas anteriores es evidente. Basta recordar el cabello rígido y poco natural de Resident Evil 7 para notar el salto.
Donde realmente brilla es en el trazado de rayos. En PC especialmente con tarjetas NVIDIA series 40 y 50 la iluminación, los reflejos y las sombras generadas por el fuego alcanzan un nivel simplemente exquisito. En consolas luce bien; en PC, deslumbra.
Enemigos: inteligencia y humanidad retorcida

Los zombies presentan una inteligencia y movilidad superiores. Ya no son predecibles ni particularmente lentos. Si tomamos como referencia los vistos en los remake del Resident Evil 2 y Resident Evil 3 y les damos anabólicos, obtenemos los de Requiem.
Además, conservan rasgos de humanidad inquietantes. Algunos mantienen obsesiones de su vida pasada. Uno de ellos, aparentemente una encargada de limpieza, al observar la sangre tras un combate que tuve contra un compañero suyo murmuró: “¿Quién hizo este desastre? Debo limpiar”. Terror con un toque de ironía macabra.
Jefes: variedad y perfección en el diseño
Los enfrentamientos contra jefes son sobresalientes. Hay combates que pueden resolverse sin disparar una sola bala, aprovechando el entorno y la evasión; otros exigen acción directa y precisión quirúrgica; algunos son colosales y no dan tregua; otros esconden puntos débiles casi imposibles; y, por supuesto, está el jefe nostálgico que revive pesadillas que creíamos superadas.
No es perfecto (y eso también es real)
El juego no está libre de errores. Durante la campaña aparecieron bugs notorios aunque no rompieron la experiencia: piedras flotando, granadas que desaparecen en lugar de explotar, armas que se deforman, e incluso enemigos que se teletransportan. El caso más curioso ocurrió con el cocinero del sanatorio, quien decidió aparecer mágicamente detrás de otro zombie en pleno combate. Terror… y comedia involuntaria.
Un final en tus manos
El desenlace depende de tus decisiones. Y aquí una advertencia: hacer el bien puede salir mal, y hacer lo incorrecto puede ser la clave. La elección final determinará si el cierre es abrupto, trágico y doloroso… o si aún queda un pequeño respiro para prolongar la experiencia unos minutos más.
No olviden ver la escena postcréditos: Capcom deja la puerta entreabierta para futuros títulos. Todo apunta a que estamos ante el inicio del cierre para varios de los personajes principales de la saga, preparando el terreno para que una nueva generación tome la estafeta.
Conclusión
Resident Evil Requiem no es perfecto, pero es valiente, oscuro y contundente. Es un regreso al terror con identidad propia, Recuerda que está disponible para consolas como PlayStation 5, Xbox Series, Nintendo Switch 2 y PC, que demuestra que la saga aún tiene mucho que decir. Si lo quieres comprar de una, te dejamos el link aquí
Escrita por: Victor Cabrera
