Análisis de God of War: Sons of Sparta – ¿Vale la pena el Metroidvania de Kratos?

Análisis de God of War: Sons of Sparta – ¿Vale la pena el Metroidvania de Kratos?

Jagualácticos/as, llevábamos años imaginando cómo se vería el “Fantasma de Esparta” fuera de sus cinemáticas ultra realistas, y el State of Play nos soltó la bomba: God of War: Sons of Sparta. Olvídate del 3D espectacular por un momento; Santa Monica y Mega Cat Studios se aliaron para darnos un viaje al pasado, tanto en historia como en estética, con un estilo pixel art que grita nostalgia y un formato metroidvania que le queda como anillo al dedo.

UN POQUITO SOBRE LA HISTORIA

Lo primero que tienes que saber es que esto es canon. Aquí no venimos a ver al Kratos barbón y reflexivo de los últimos años; aquí conocemos al Kratos joven, antes de ser el General que todos temían. La trama se centra en su relación con Deimos, su hermano de 11 años.

Es refrescante ver a un Kratos más humano, que siente miedo o empatía mientras intenta guiar a su hermano menor. Aunque la historia principal a veces se siente como una excusa para darnos una lección moral media predecible, el jugo está en los diálogos pequeños. Es ese Kratos “novato” con un sentido del deber altísimo lo que te mantiene pegado a la pantalla.

Ojo aquí: El juego tiene sus detalles. Me encontré con varios errores de traducción y textos en inglés que se colaron en la versión en español. Además, prepárate para ver las cinemáticas sí o sí antes de los jefes, porque no se pueden saltar. Nada que un parche no arregle, pero sí llega a  ser medio frustrante

Explorando Grecia con mapa en mano
Si eres de los que se obsesionó con Silksong o MIO: Memories in Orbit, te vas a sentir como en casa. Pasar a Kratos a las dos dimensiones fue un movimiento arriesgado, pero el diseño del mapa está muy bien logrado. Los atajos y secretos te dan ese golpe de dopamina cada que desbloqueas una zona nueva.

Pero, ¡aguas! El backtracking (eso de ir y volver por el mismo pasillo 20 veces) está pesadísimo al principio. Durante las primeras 8 horas, tu mapa va a parecer un examen de dibujo lleno de íconos de zonas a las que aún no puedes entrar. Afortunadamente, a mitad del juego te dan mejores herramientas y la cosa fluye más chido, pero de que te vas a cansar de caminar, te vas a casar.

¿La lanza y el escudo dan la talla?

Estamos hablando de God of War, y esperamos un combate que nos vuele la cabeza. Lamentablemente, aquí se siente un poco “equis”.

Kratos ataca en tres direcciones y usa magias, pero en lugar de ser una danza mortal, parece una coreografía de primaria. La estrategia maestra termina siendo: rodar tras el enemigo y darle por la espalda. Cumple, es funcional, pero no esperes la profundidad técnica de los juegos principales.

  • Lo que sí rescató el día: El sistema de personalización.
  • Puedes tunear la cabeza, el mango y el pomo de la lanza.
  • Subes de nivel con orbes de sangre en los puntos de control.

CONCLUSIÓN

No es el Kratos de siempre, pero tiene su encanto, ya que God of War: Sons of Sparta es un “shadow drop” que ha dividido opiniones. Muchos esperaban un Triple A encubierto, pero la realidad es que es una propuesta humilde, un tributo al género metroidvania con la piel de una de las franquicias más grandes de la historia.

Tiene sus fallas, sí. El combate pudo ser mejor y el mapa te hace caminar de más, pero si logras ver más allá de los pixeles, hay una experiencia muy disfrutable. Es un juego que crece contigo conforme avanzas. Si eres fan de hueso colorado de la saga o amas los retos en 2D, dale una oportunidad. No será perfecto, pero el Fantasma de Esparta todavía tiene mucha guerra que dar.

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